IBHS
Iglesias Bautistas
Hispanas del Suroeste
Dr. Eduardo Font
En
1853, cinco años después de que California pasara a ser parte de los Estados
Unidos de América (EE. UU.) y tres años después de que llegara a ser estado,
se organizó la primera iglesia bautista del sur de California en
Lexington‑‑primer pueblo exclusivamente de habla inglesa fundado en
1852, ahora conocido como El Monte. Casi
medio siglo después. en 1901, contando ya el suroeste con 63 iglesias bautistas
y 6.389 miembros, se comenzó el trabajo bautista entre los hispanos.
1.
EL
DESARROLLO DE LA OBRA BAUTISTA
El celo por la causa misionera bautista entre pueblos de otras lenguas,
razas y naciones tuvo sus ardientes exponentes desde el año 1791 cuando William
Carey, el primer misionero bautista a la India, presentó a sus compatriotas el
desafío de las misiones. Este celo pronto cruzó el Atlántico arraigándose en
dirigentes e iglesias americanas. Durante la última década del siglo XVIII y
principios del XIX los bautistas americanos se lanzaron a la obra misionera
cooperando con los bautistas ingleses, con los misioneros de la India y con
otras denominaciones aunque todavía no tenían su propia sociedad misionera ni
habían nombrado a sus primeros misioneros.
La obra bautista en EE. UU. se dividió en la década de 1860 por causa de los
conflictos regionales entre los estados del norte y los del sur y se crearon la
Convención Bautista del Norte y la Convención Bautista del Sur.
Los mismos conflictos regionales provocaron la más sangrienta guerra en
la historia de los EE.UU., la Guerra Civil.
La Convención Bautista del Norte empezó su trabajo en California del
Sur en 1853 y se organizó la Asociación Bautista de Los Angeles en 1869 en El
Monte. En 1950 la Convención Bautista del Norte cambió su nombre a "Convención
Bautista Americana" y después a "Iglesias Bautistas Americanas de los
Estados Unidos de América".
A.
Los
Comienzos de la Obra Hispana: 1901‑1910
Al entrar al siglo XX, el testimonio bautista entre los hispanos del Sur de
California (en aquella época casi exclusivamente mexicanos y que según algunas
estadísticas no pasaban de 8.000 en California) fue consecuencia de ese
arraigado espíritu de compartir las Buenas Nuevas no sólo con los de casa sino
también con los extraños.
La Primera Iglesia Bautista (de habla inglesa) de Santa Bárbara, California,
fue la primera congregación que cruzó la frontera lingüística y étnica para
llevar el evangelio a una familia mexicana. La visión de su pastor, el Rvdo. I.
A Burroughs, combinada con el testimonio y el trabajo del hermano William Chase,
persona bilingüe y buen maestro bíblico, ganaron a los esposos Olivera con el
amor de Jesucristo. Fueron bautizados en junio de 1901. A los Olivera siguieron
otros.
Por otra parte, llegaron refuerzos desde México. E1 entusiasmo evangelizador y
misionero ya había cruzado desde hacia varias décadas las fronteras geopolíticas
hacia el sur del continente. En un encuentro de influencias bautistas europeas y
norteamericanas, el testimonio bautista en México se había hecho permanente a
partir de 1870 cuando Thomas Westrup, un inglés que aceptó a Jesucristo en
tierra mexicana, reorganizó como Primera Iglesia Bautista de Monterey, México,
la Iglesia Cristiana Evangélica fundada en 1864 por el bautista irlandés James
Hickey. Ambos habían establecido contacto con sociedades bautistas de los EE.
UU.
Después de poco más de tres décadas, el mismo evangelio ya extendido por
varios pueblos, ciudades y estados, volvía a cruzar la misma frontera pero en
sentido inverso y encarnado en corazones hispanos, ardientes de fervor misionero
y prestos a cultivar los incipientes brotes de la semilla que acababa de
germinar en vidas de hermanos y hermanas como los esposos Olivera. Llegó así a
Santa Bárbara el primer pastor bautista hispano, el Rvdo. Conrado T. Valdivia
quien estableció la misión de Santa Bárbara (1901?) y poco después organizó
otra en Oxnard (1903). Ambas misiones se descontinuaron a principios de la
segunda década. Con el nombramiento en 1911 de los esposos L. E. Troyer, como
misioneros generales entre los mexicanos, y con los esfuerzos del Rvdo. Antonio
Jiménez, recién llegado de España, se reanudaron los trabajos bautistas en
los dos lugares.
El año 1902 señala en la ciudad de Los Angeles el primer esfuerzo bautista de
habla hispana bajo el ministerio de la Señorita Nina Mooreford.
El trabajo permanente sin embargo parece haberse iniciado poco después,
en 1903, por el interés de un grupo de miembros de la Primera Iglesia Bautista
de habla inglesa de Los Angeles. Estos compartieron el evangelio con familias
mexicanas en el este de la ciudad y nombraron a las señoritas Gatsetts y
Hargrave como misioneras para trabajar en este esfuerzo. Esto marcó el comienzo
de la que sería la Iglesia Bautista "El Salvador".
Primero fue organizada como misión entre 1905 y 1906 y llegó a ser
iglesia por el año 1915 bajo el liderato del pastor español Mateo Carceller.
Mientras tanto, por el año 1905, auspiciado por el celo evangelizador y
misionero de la Iglesia Bautista El Calvario de habla inglesa, ya se reunía
otro grupo de hermanos y hermanas en casas de familia. Luego alquilaron un salón
de billar para los cultos y se organizaron en iglesia en 1912 con el nombre de
Primera Iglesia Bautista Mexicana. En 1915 construyeron una capilla con las
ofrendas de una hermana, la Sra. Baldwin, y con las de miembros de la Junta de
Directores de la Convención Bautista del Sur de California de habla inglesa
(Morales 1964: 37 y Troyer 1934: 29).
Comenzando la segunda década la obra hispana se vió beneficiada con el interés
mostrado por las agencias denominacionales de la zona y en particular con el
nombramiento de misioneros para promover, apoyar y dirigir el planeamiento y
desarrollo de estos trabajos.
A.
La
Organización de la Obra Hispana: 1911‑1919
En enero de 1911, la Convención Bautista del Sur de California, reunida en
la Iglesia Bautista El Calvario, ambas de habla inglesa, incluyó en su programa
a los esposos L. E. Troyer, misioneros que habían servido en Puerto Rico y
México.
Inmediatamente fueron nombrados misioneros para trabajar con los mexicanos.
Fueron instrumentos útiles para reabrir obras, para establecer otras y para
facilitar el paso de misiones a iglesias.
Fallecido
el misionero Troyer, Edwin R. Brown, quien acababa de llegar de México, pasó a
ser en 1919 el Misionero General de la Sociedad de Misiones Domésticas para
trabajar con los mexicanos. En cuanto al trabajo en el sur de California, Brown
compartió la responsabilidad con W. F. Harper y J. B. Fox, secretarios
ejecutivos de la Convención Bautista del Sur de California y de la Sociedad
Bautista Misionera Metropolitana de Los Angeles respectivamente (Ellis 1938:
147).
A partir de los tres centros principales mencionados (Santa Bárbara, Iglesia
Bautista "El Salvador" y Primera Iglesia Bautista Mexicana de Los
Angeles), se formaron grupos, misiones e iglesias siguiendo más o menos el
mismo modelo‑‑trabajo mancomunado de hermanos y misioneros anglos y
de miembros y pastores hispanos.
Adam Morales denomina esta época y la siguiente hasta 1935, la era de oro,
"en la cual los angloamericanos sintieron gran satisfacción de trabajar
con los que llegaban de México. Fue un período de misioneros gigantes, quienes
aprendieron a conocer a la gente, su historia, su cultura y su idioma y quienes
establecieron sus hogares en medio de los hispanoamericanos con quienes
trabajaban. Estos misioneros trajeron muchos al conocimiento de Jesucristo como
Señor y Salvador y juntos trabajaron para establecer y servir a las iglesias
que surgían de este compañerismo" (Morales 1964:37).
El crecimiento de la membresía de las iglesias y misiones hispanas durante
estas primeras décadas del siglo XX fue lento y difícil. Algunas de las
misiones que se establecieron en estos años y en los siguientes se abandonaban,
se fusionaban con otra congregación o cambiaban de lugar o de nombre. La
situación económica de la población mexicana del Sur de California que era
precaria había hecho de los mexicanos una población extremadamente fluctuante
y migratoria (Ellis 1938:148‑149).
Por otro lado, si se tenía en cuenta el número de congregaciones establecidas
en vez del número de miembros, la visión resultaba más optimista,
principalmente en la segunda década. Ortegón dice que "El trabajo
bautista mexicano de California era tan extenso y próspero que para 1911
había muchas misiones pequeñas agrupadas en las ciudades del sur de
California" (1950:73).
En un año, de 1911 a 1912, se establecieron seis misiones. Para 1914, había
iglesias y misiones en Los Angeles, San Pedro, Wilmington, Corona, Oxnard, Santa
Bárbara y Bakersfield. Tres misioneras se añadieron al personal del Rvdo.
Troyer y tres misioneros mexicanos fueron llamados al pastorado (Ortegón, loc.
cit.).
A.
El
Desarrollo de la Obra Hispana: 1920-1929
A partir de 1920, el crecimiento de la obra hispana fue más acelerado. Las
iglesias contaron con mayores recursos económicos y humanos y con instituciones
que facilitaron el entrenamiento de líderes. Ortegón parece atribuir el
crecimiento a lo mismo, sólo que su perspectiva es socio‑cultural. Dice
que el crecimiento se debió mayormente al hecho de que las iglesias bautistas
de habla inglesa recibían a los mexicanos en su seno sin discriminación
racial. Los pequeños grupos de mexicanos convertidos asumían luego su
responsabilidad y llevaban el mensaie a los suyos organizándolos en misiones en
el corazón de sus comunidades (Ortegón 1950:72‑73).
Los mexicanos contaban principalmente con el recurso humano y los
angloamericanos con el financiero.
Para ilustrar lo dicho se puede hacer referencia al histórico y muy conocido
"Carro Capilla Mexicano". El Carro Capilla fue la donación hecha en
1923 por la hermana Crawford, aconsejada por el pastor de Santa Ana, con miras a
ser parte de la obra misionera. Este proyecto contaba con un fondo que generaba
el sostenimiento económico para un colportor y mantenimiento del vehículo
(Troyer 1934:94‑95). El Carro Capilla cumplía a la vez varias funciones:
casa rodante, capilla, sala de clase, depósito de biblias, himnarios y tratados,
y portador de una carpa. Costó más de 20.000 dólares; sin embargo, quizá
nada se sabría hoy de este carro si el elemento humano no hubiera sido "regalo
de los cielos para nosotros en la gran tarea del Sur de California"
(1934:95).
La historia del Carro Capilla es la historia de un trabajo mancomunado. Es la
historia de un hombre de Dios que se prestó a ser fiel mayordomo de los
elementos materiales que una hermana angloamericana consagró al servicio de
Dios. Este hombre ha venido a ser para el pueblo mexicano e hispano un símbolo
de dedicación y un héroe del movimiento misionero hispanoamericano del Oeste.
Su nombre es Pablo Villanueva, procedente de la Ciudad Lerdo, Durango, México.
El Rvdo. Villanueva llegó al Sur de California después de trabajar por unos años
en Arizona. Eximio predicador, antes de que sus mensajes concluyeran, las
personas pasaban expontáneamente al altar confesando su nueva fe encontrada en
Jesucristo (Morales 1964:40‑41). Trabajó en esta tarea incansablemente
por ocho años. En los dos últimos años estableció nuevas obras en La Habra,
La Jolla, Placentia, Camarillo, Carpenteria y Shafter (Troyer 1934:95).
A.
Vista
Panorámica de los años 1930‑1987
Los años 1920 fueron muy bendecidos y muchas misiones fueron abiertas y
poco después constituídas en iglesias. Para el año 1930 había un total de 29
congregaciones bautistas existentes pero durante los próximos 30 años se añadieron
solamente seis nuevas congregaciones netas a la obra hispana en todo California
del Sur. Cronistas como Ortegón, Ellis y Holland ofrecen listas y cuadros
esquemáticos indicando el año del establecimiento de cada obra, el nombre de
la misma y los nombres de los fundadores o primeros dirigentes; en ocasiones los
datos son imprecisos.
Ortegón describe las facilidades físicas con que estas congregaciones contaban
por los años 30; algunas tenían edificios adaptados y otras templos construídos
por ellas mismas. Indica además la ubicación geográfica de los mismos;
informa sobre el promedio de asistencia a la escuela dominical y sobre el número
de miembros activos‑‑la mayoría de aquellas congregaciones pasaba
los cien (Ortegón 1932:43‑46).
Ellis compara una congregación con otra en términos del crecimiento neto anual
y del número de bautismos (Ellis 1938: 149‑152). Tal comparación permite
observar la inestabilidad de la membresía que era reflejo de la inestabilidad
de la población hispana. Unos años ascendía y en otros decrecía.
Considerando que las circunstancias de aquellos tiempos eran menos favorables
que las actuales, la preparación académica de aquellos dirigentes era
respetable. De 53 pastores, tres tenían completada la universidad en 1938 y dos
de estos, Samuel Ortegón y John Janeway, completarían más tarde el seminario
a nivel graduado. Catorce de ellos tenían títulos de seminarios que no requerían
estudios universitarios previos (1938:151).
Ellis considera la pobreza de los mexicanos como un factor negativo para el
desarrollo de la obra hispana; no obstante, es digno de señalar, como Ellis lo
declara, que los mexicanos contribuían generosamente. Dice: "Los 3.616
miembros de las iglesias y misiones bautistas mexicanas de la Convención
Bautista del Norte [Americana] dieron el año pasado un total de $24.000 de los
cuales $3.200 eran para propósitos misioneros" (1938: 152).
Las condiciones actuales parecen no distar mucho de la de quienes nos
precedieron en el camino. Holland‑‑con la información de Ellis,
Ortegón y otros‑‑compone cuadros esquemáticos que muestran el
desarrollo del trabajo hispano desde su comienzo hasta 1971.
El crecimiento neto de congregaciones y membresía por décadas fue
relativamente lento entre 1930 y 1960. En términos de establecer y conservar
congregaciones las décadas más activas fueron las de los 20, 60, 70 y 80. Las
décadas de los 30, 40 y 50 en términos de nuevas congregaciones sufrieron un
decaimiento muy marcado.
|
El
Desarrollo de la Obra Bautista Hispana
en
California de Sur: 1901-1987 |
|
Años |
Num. de Cong. Fundadas |
Total Acumulado |
Todavía Existentes |
Aumento Neto |
| 1901-1909 |
4 |
4 |
2 |
2 |
| 1910-1919 |
24 |
28 |
11 |
9 |
| 1920-1929 |
29 |
57 |
27 |
16 |
| 1930-1939 |
14 |
71 |
30 |
3 |
| 1940-1949 |
5 |
76 |
30 |
0 |
| 1950-1959 |
8 |
84 |
33 |
3 |
| 1960-1969 |
21 |
105 |
45 |
12 |
| 1970-1979 |
21 |
126 |
65 |
20 |
| 1980-1987 |
58 |
184 |
121 |
56 |
El trabajo hispano contó con el apoyo, la participación y la dirección
decidida de las iglesias y entidades misioneras angloamericanas hasta mediados
de la década de los 30. A partir de entonces, poco a poco la ingerencia
angloamericana se hizo menos visible y el liderazgo hispano comenzó a asumir
mayor responsabilidad en desarrollar la mayordomía de las iglesias. Varias de
estas congregaciones lograron el sostenimiento propio de su ministerio. Para
finales de la década de los 40, once iglesias sostenían a sus pastores, y para
fines de 1961, había aumentado a más de sesenta iglesias bautistas hispanas.
Para entonces también la Sociedad Bautista de Misiones Domésticas, al insistir
en un salario mínimo para sus misioneros, inspiró a las congregaciones a
proveer salarios más dignos para sus pastores (Morales 1964:64‑65).
La década de los 60 fue una década de confusión en muchos sectores de la vida
pública; de movimientos de confrontación y de rebelión generacional y
cultural; de desafío intencional de los valores establecidos; de esfuerzos por
acabar con la segregación racial en las escuelas; de despertamiento de las
minorías en procura de justicia social; y época de violencia, desorden y
desacato y a la vez época creadora de conciencia de los derechos civiles.
Fue esta década también la que recibió un fuerte influjo inmigratorio cubano
(la mayor parte fueron exiliados políticos). Muchos ya pertenecían a la
denominación bautista y muchos otros llegaron a conocer el evangelio estando ya
en los EE. UU.
La década de los 60 fue una de transición en el desarrollo de la obra bautista
del suroeste. Marca el fín de una larga y bendecida jornada y apunta al inicio
de otra preñada de ansiedades y posibilidades. Tres factores generales
incidieron en determinar el ocaso de la primera: la influencia político‑social,
la inmigración cubana y el cierre del Seminario Bautista Hispano Americano. Los
determinantes de la nueva jornada fueron estos mismos factores más un cuarto:
la avasalladora y todavía presente inmigración mexicana y centroamericana.
La secuela de confusión, de movimientos de confrontación generacional y
cultural, de desafío intencional y de marcado sentido de justicia de la década
de los 60 y el comienzo de una incipiente relectura integral del evangelio
despertaron en los hispanos, aunque principalmente en el liderato, el deseo y la
creatividad para ser forjadores de sus propios destinos y participantes activos
en la vida denominacional.
Por otra parte, fue una época en que el mensaje entregado a la denominación
seguía siendo el de no crear más iglesias hispanas con el fin de integrar a
los hispanos cuanto antes a las iglesias americanas. Por eso se crearon
departamentos hispanos en iglesias americanas con la intención de que éstos no
llegaran más tarde a ser iglesias propias. Se buscó debilitar el trabajo de
las iglesias llamadas étnicas.
El curso de la historia bautista hispana, no obstante todas las presiones,
sufriría un cambio de dirección con respecto a décadas pasadas. Soto Fontánez
lo dice de esta manera: "Al final de la década del 60 la moral de obreros
e iglesias hispanas de la Convención Americana llegó a su nadir, pero algo
estaba sucediendo en la nación que había de afectar grandemente nuestro
trabajo" (Soto Fontánez 1981:10).
A comienzos de la década de los 70, a nivel nacional como a nivel regional, los
hispanos se organizaron en grupos de presión conocidos con el nombre de
"caucus". La idea de
un "caucus" hispano surgió en Canyon Meadows, en el Centro de
Conferencias de la Sociedad Bautista Misionera de Los Angeles; desde allí la
idea cundiría por toda la nación y Puerto Rico.
Algunos de los logros obtenidos de este movimiento durante los años 70 fueron:
mayor responsabilidad hispana a nivel regional y nacional, creación o
mejoramiento de servicios para los hispanos en lo que se refiere a beneficios
sociales, a educación teológica y cristiana, a publicaciones y a ministerios
internacionales. Soto Fontánez dice del caucus: "Concientizó, sino a toda
la Convención, a los dirigentes de sus agencias y la respuesta ha beneficiado
la marcha de nuestro trabajo" (1981: 13).
Los últimos años de los 70 y los de la década del 80 han sido años de
sueños,
de proyectos y de multiplicación de congregaciones y de cierta consolidación.
Las iglesias han contado con el dinamismo, la eficiencia y la tenacidad de
destacados líderes convencionales y directores del trabajo hispano. Mención
especial merecen el Dr. David Luna y, a partir de 1980, el Dr. Enrique Torres.
Bajo su estímulo y visión se han abierto decenas de nuevas obras como
departamentos, misiones o congregaciones. Algunas iglesias han crecido
notablemente en lo que a membresía se refiere; podrían destacarse la Iglesia
Bautista Hispana de Los Angeles, la Congregación Hispana de la Iglesia Templo
Bautista de Los Angeles, la Iglesia Bautista de Sun Valley y la Iglesia Bautista
Ebenezer de Huntington Park.
A.
Los últimos años: 1988-1998
La
década de los noventa, concretamente en California, constituye un tiempo de
contrastes. Por un lado, políticos
aventajados valiéndose del descontento de sectores de la población a causa de
la dirección de la educación, de la condición socio-cultural de las
comunidades, de los drásticos cambios demográficos, de la marcada presencia
inmigratoria, recurrieron a las urnas con el objeto de dar un nuevo giro a este
estado de cosas. Con la aprobación
de varias iniciativas estatales y la revisión de las leyes federales
inmigratorias, las perspectivas económicas y sociales del hispano, y en
particular del no ciudadano estadounidense, revierten a situaciones previas a la
década de los 60. La inseguridad,
la angustia y lo precario de la economía familiar se hacen sentir en las
propias comunidades de fe.
Por otro lado, aquellos hispanos que tuvieron la dicha de aprovechar las
franquicias y oportunidades existentes en las décadas anteriores constituyen
una fuerza laboral y política significativa en los gobiernos e instituciones
locales y estatales, y de quienes se espera una contribución responsable y
justa para los hispanos y el resto de la población. Aunque los números de esta fuerza laboral representados en
las congregaciones bautistas distan mucho de lo que sería grato ver, alienta
observar en las mismas algunos de ellos, como maestros, abogados, empresarios y
otros profesionales. Donde se ha
experimentado un progreso notable ha sido en la preparación académica formal
de los ministros bautistas. Un casi
50% de ellos cuentan con una maestría en divinidades o su equivalente.
Otro buen porcentaje continúa su preparación académica a nivel
universitario o de seminario graduado.
En el ámbito moral y espiritual se observa el mismo fenómeno de contrastes.
Sigue aumentando la prostitución, el abuso sexual, físico, de menores.
A la explosión de medios facilitadores de la explotación de cuerpos y
mentes, se ha agregado el poderoso medio del internet; ahora no sólo en la
calle los indefensos quedan expuestos al peligro de la seducción, sino también
en la quietud del hogar.
Por otra parte, la expectativa de llegar al fin de siglo y de milenio y comienzo
de otro ha generado un caldo de cultivo propicio para sensitivizar la dimensión
religiosa humana. Las universidades,
aunque en modesta medida, han concedido que el elemento religioso de la vida es
parte normal de la misma; escuelas de medicina han incluído cursos sobre la
importancia de los valores religiosos y de la fe en la medicina preventiva y
prescriptiva; canales seculares de televisión han incorporado a su programación
semanal regular películas y filmaciones de corto metraje con elementos y
contenido religiosos.
Este contraste socio-cultural y moral es interpretado por las congregaciones
hispanas como un desafío a redoblar esfuerzos y una oportunidad para compartir
el evangelio de Jesucristo. Programas
tradicionales pero ajustados a la realidad actual se están llevando a cabo o
planeando por las iglesias. Campañas
evangelísticas, testimonio personal, reparto de víveres, deportes, páginas en
el internet, radio, televisión, vigilias de oración, conciertos, talleres
variados que van desde educación cristiana hasta asuntos inmigratorios,
programas para la familia, son algunas de las actividades desplegadas para
responder a este tiempo de contraste y constante transición.
Al cerrar del siglo, la obra bautista hispana del Suroeste cuenta con unas cien
congregaciones; algunas son departamentos, otras misiones y la mayoría iglesias
debidamente constituídas. Mientras
que algunas congregaciones han cerrado sus puertas y un par de ellas han
desertado de la denominación, la mayoría se ha fortalecido notablemente en
cuanto a número de miembros, finanzas y programas.
A manera de ilustración, vale mencionar unas pocas: La Iglesia Bautista
Camino al Cielo, Los Angeles; la Iglesia Bautista Jehová Yireh, Brea; la
Iglesia Bautista Vida Nueva, Los Angeles; la Iglesia Bautista Koinonía, Los
Angeles, la Iglesia Bautista El Calvario, Inglewood; la Iglesia Bautista Nueva
Jerusalem, Santa Bárbara; y otras. En
unas cuatro iglesias se usa exclusivamente el idioma inglés; varias ofrecen
programas en inglés o cultos bilingües.
Cada vez se torna más y más común encontrar integrada en iglesias
multiculturales una fuerte presencia hispana.
Desde la década de los ochenta pero particularmente en lo que va de los noventa,
las congregaciones constituyen una comunidad muy diversa desde un punto de vista
étnico, teológico y eclesiológico. Etnicamente
reflejan la gran diversidad de la población; al presente predominan los
mexicanos, los salvadoreños, los guatemaltecos y centro-americanos en general.
Los sudamericanos son una minoría.
Para fines del año l995, el Pastor Arnaldo Mendonça inició la única
congregación brasileña del Suroeste; cuenta con aproximadamente noventa
miembros.
En lo teológico, las corrientes de tendencia renovada-carismática conviven con
las posiciones históricas. La
expresión carismática va desde una alabanza y adoración al ritmo de música e
instrumentalidad contemporáneas y del batir de manos, hasta la danza y el
ejercicio de los dones del Espíritu, como hablar en lenguas, expulsar demonios
y sanar enfermos.
La diversidad eclesiológica se manifiesta en variaciones del gobierno
congregacional y en algunos casos en acercamientos al gobierno presbiteriano o
episcopal a nivel local. Aunque
algunas congregaciones han pasado de un gobierno congregacional a uno de corte
episcopal con el objeto de corregir tristes abusos sufridos por el liderazgo
pastoral, es cierto también que estos modelos se han prestado de denominaciones
carismáticas.
Unas diez congregaciones de las cien son obras nuevas que están en proceso de
ser establecidas. Hay proyectadas
varias congregaciones más. Estos
proyectos son el esfuerzo en conjunto de las oficinas nacionales, regionales y
de algunas iglesias locales. Normalmente
se espera que en un período de tres a cinco años estas nuevas obras tengan
sostén propio y, a la vez, cooperen al fondo unido de la denominación.
Un fenómeno interesante que se ha venido dando en algunas congregaciones y
organizaciones es el envolvimiento directo en la obra misionera; es decir, la
participación misionera de éstas sin la intervención de Ministerios
Internacionales de la denominación. La
Iglesia Bautista Koinonía de Los Angeles sostiene desde hace cinco años cuatro
parejas y tres individuos. Están
sirviendo en El Salvador; en Holanda; en Guerrero, México; en Baja California;
en Ayacucho, Perú; y en Pasadena, California.
La mayor parte de ellos están iniciando iglesias.
El próximo año la iglesia enviará otra pareja a la India y otras dos
irán a ministrar entre los Curdos, un pueblo sin territorio que vive en Irak,
Iran, Siria y Azerbaijan. La
Iglesia Bautista Unida sostiene dos misioneros en México, uno en Durango y el
otro en Coahuila; uno reinicia la obra y otro está estableciendo una iglesia.
El próximo año piensa enviar un misionero más con destino a Zacatecas.
La Primera Iglesia Bautista Mexicana de Tucson, Arizona, abrió obra a
comienzos de 1997 en Nogales, México; dos hermanos laicos la atienden. La
Iglesia Bautista Ebenezer de Huntington Park tiene cuatro misioneros en México;
un matrimonio en Colima, otro en el Distrito Federal y dos en Tijuana.
Uno de estos matrimonios ya estableció tres iglesias. La Primera Iglesia
Bautista de Huntington Park desde febrero de 1998 sostiene un misionero en
Nayarit, México. Para 1999 la
Iglesia proyecta enviar otro misionero a Guadalajara, México y otro al estado
de Louisiana. La Iglesia Bautista de la Avenida Barrington sostiene parcialmente
un misionero cuyo ministerio es la preparación de pastores y líderes laicos
del pueblo Naga, en la India. Ministerios Manantial De Amor también sostiene
parcialmente un iniciador de iglesias en Cuba desde enero de 1998. La Iglesia
Bautista Vida Nueva ha estado sosteniendo misioneros dede 1993; al presente
tiene obreros en Costa Rica, Nicaragua, Texas, Pasadena y Holanda.
La Asociación de Varones de Los Angeles sostiene a tiempo completo
cuatro misioneros en México; uno en el estado de Durango, dos en el de
Zacatecas y otro en el de Michoacán.
Estas iglesias y probablemente otras, sin desatender la responsabilidad
denominacional, se han envuelto directamente en la obra misionera internacional.
El hermano Nazario Escobar de la Iglesia de Tucson decía: “esta obra
misionera ha beneficiado notablemente a nuestra propia congregación”.
Esa experiencia parece ser común a todas las demás.
2
LAS
ORGANIZACIONES DE LA OBRA BAUTISTA
El sistema de gobierno eclesiástico de las iglesias bautistas generalmente
es el congregacional. Las iglesias de cada localidad mantienen su autonomía
pero a la vez se deben entre sí mutua responsabilidad a través de estructuras
y organizaciones a diferentes niveles.
A.
Convenciones
Las congregaciones del Suroeste, reunidas en la Primera Iglesia Bautista
Mexicana de Santa Bárbara, se organizaron en convención en 1923. Su primer
presidente fue el Rvdo. Pablo J. Villanueva. El nombre oficial de esta primera
agrupación de iglesias fue Convención Bautista Mexicana del Sur de California.
En 1970 la asamblea anual de las iglesias reunida en Oxnard, debido a la fuerte
inmigración procedente de países sud y centroamericanos incluyendo el Caribe,
en un gesto de fraternidad y de actualización histórica, adoptó el nombre de
Convención Bautista Hispana del Suroeste. Poco más tarde, buscando reflejar su
posición eclesiológica, cambió su nombre a Iglesias Bautistas Hispanas del
Suroeste; con ello se indicaba que este organismo no constituía una "Iglesia"
sino una asociación de iglesias locales.
El territorio que cubren estas iglesias va desde Shafter, California, hasta Baja
California, y desde el Sur de Nevada y Arizona hasta Hawaii, aunque en Hawaii no
existe obra todavía. Este territorio corresponde a las regiones de Los Angeles
y del Suroeste del Pacífico, las cuales son parte de las Iglesias Bautistas
Americanas de los EE. UU.
Con el objeto principal de celebrar la comunión y el compañerismo cristiano
entre las iglesias de determinada zona, éstas se agrupan en una asociación.
Las asociaciones tienen reuniones tres o cuatro veces al año. Seis fueron las
asociaciones: Arizona, Los Angeles, Orange, Suroeste, Baja California y Noroeste.
La Asociación de Baja California se diferenció de las otras por ser una
asociación que debido a estar políticamente fuera de nuestro país, funcionó
como una pequeña convención dentro de las Iglesias Bautistas Hispanas del
Suroeste. Además de compañerismo tenía la función de llevar adelante
trabajos en nombre y para beneficio de todas las iglesias de la zona. En la década
de los ochenta participó con el Dr. David Luna, Ministro Hispano Regional del
Suroeste del Pacífico, en un programa de ayuda a la comunidad conocido con el
nombre de Proyecto Amigo. Este era un proyecto de carácter educativo‑social.
Los estudiantes que se graduaban recibían un diploma reconocido por el gobierno
estatal que los acreditaba para trabajar como técnicos en la reparación de
automóviles. Funcionaba en el "Poblado del Tecolote", Tijuana.
Existieron planes de establecer programas similares en Tecate, Ensenada y
Mexicali.
A mediados de los ochenta esta Asociación inició también un programa de
preparación ministerial. Con la asesoría del Dr. Eduardo Font, la Asociación
diseñó una propuesta que aprobó en la reunión anual celebrada en la Iglesia
Bautista El Buen Pastor, San Quintín, Baja California, el 19 de diciembre de
1986, a fin de ser sometida a la oficina de Ministerios Internacionales de las
Iglesias Bautistas Americanas de los EE. UU. La propuesta proponía la
reorganización de este programa teológico con el objeto de que llegara a ser
el Seminario Bautista de Baja California para fines de 1987. En esa misma sesión
se nombró el cuerpo de directores y al Rvdo. Rubén Bonilla como director
interino. Como instituto bíblico este programa estuvo funcionando en la Iglesia
Bautista La Nueva de Ensenada. Poco más tarde fue trasladado a Mexicali.
En 1987 se finalizaron las negociaciones por las cuales esta asociación
pasó administrativamente al cuidado de Ministerios Internacionales de
la Iglesias Bautistas Americanas de los EE. UU., desde comienzos de 1988. Por un
tiempo siguió manteniendo relaciones fraternales con las Iglesias Bautistas
Hispanas del Suroeste.
Las iglesias miembros de las Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste siempre
formaron parte de cuerpos bautistas denominacionales. Los cuerpos llamados
regiones constituyen para las congregaciones locales la puerta de entrada a la
denominación. Las congregaciones
cuya mayoría está dentro del territorio que va un poco más allá de los límites
geográficos del gran Los Angeles forman parte de las Iglesias Bautistas
Americanas de Los Angeles, legalmente conocidas como Sociedad Bautista Misionera
de la Ciudad de Los Angeles; las
que están fuera de esta región, del cuerpo regional Iglesias Bautistas
Americanas del Suroeste del Pacífico; y todas juntas, del cuerpo nacional
Iglesias Bautistas Americanas de los EE. UU. La relación entre las congregaciones
y los cuerpos regionales y nacional es una de interdependencia conservando cada
congregación su autonomía.
Las organizaciones mencionadas
han colaborado de distintas maneras en el desarrollo de la obra hispana. Lo han
hecho a través del sostenimiento de instituciones, de misioneros y pastores, de
donaciones para la adquisición de propiedades y edificios y del nombramiento de
obreros a nivel regional y nacional. La lista de estos últimos arranca de la época
de los hermanos Troyer y luego del Dr. Edwin R. Brown; más tarde se continúa
en dos niveles: nacional y regionales. Los directores nacionales del ministerio
hispano bajo las Iglesias Bautistas Americanas Estadounidenses fueron el Dr.
Adam Morales (1948‑1973), el Dr. José Ortiz (1974-1994), el Dr. Enrique
Torres como interino (1995) y el Rvdo. Hector Cortés (1996-1998).
Después de los Troyer los ministros hispanos regionales sostenidos básicamente
por las Iglesias Bautistas Americanas del Suroeste del Pacífico
fueron el Rvdo. Samuel M. Ortegón (1939‑ ?), el Rvdo. Vahac
Mardirosián (1959‑1970), el Dr. David Luna (1971‑1992) y el Dr.
Miguel A. Darino (1993 al presente). Bajo la supervisión de éstos
y con la subvención de las mismas iglesias americanas funcionaron como
directores de la obra en Baja California los Reverendos Carlos Gurrola
(1963‑1968), Javier Palos y Jaime Oropeza (1972‑1982).
A nivel metropolitano, la región de las Iglesias Bautistas Americanas de Los
Angeles nombró como directores del trabajo hispano al Rvdo. Esteban Viera
(1945‑1946), al Rvdo. Vahac Mardirosian (1959‑1965), al Rvdo.
Carmelo Santiago (diciembre 1966‑1975), al Rvdo. Frank Martínez
(1976‑1978), al Rvdo. Benjamín Maldonado (interino, 1979), al Dr. Enrique
Torres (1980-1993) y al Dr. Eduardo Font (1994 al presente).
En enero de 1998, debido a que el Dr. Font pasó a ser Vice-Ministro
Ejecutivo de la región, se creó una segunda posición, la de Ministro de Area
para hispanos; el Pastor Melvin Valiente fue llamado a la misma.
A
través de los años el entendimiento de las Iglesias Bautistas Hispanas del
Suroeste con el resto de los cuerpos denominacionales ha variado desde el punto
de vista estructural-administrativo. Soto Fontánez, haciendo un repaso del
devenir histórico de estas relaciones, dice: "...el trabajo hispano estaba
sujeto a los cambios de filosofía que miembros del personal de las Sociedades
Domésticas traían a sus cargos" (Soto Fontañez 1981:9). Allí mismo
agrega: "Un ejecutivo secundario, jefe del Director de Trabajo Hispano,
decidió en 1950 que las iglesias de habla hispana no durarían más de una
generación". Un poco más adelante añade: "Por varios años el
mensaje encomendado al Director Nacional fue: ‘No más nuevas iglesias
hispanas. Tenemos que integrarlos cuanto antes'. Se crearon departamentos en
iglesias americanas, pero sin miras a formar más tarde iglesias de habla
hispana".
Probablemente como resultado de esta mentalidad se cerró el Seminario Bautista
Hispano Americano (1981:10) y "en l954 hubo un intento de organizar todas
las iglesias de habla hispana como un departamento de la convención estatal
americana" (Hine 1966:174). Hubo muchas crisis. La comunicación se
interrumpió. Todo sin embargo quedó superado gracias a que las iglesias
hispanas ignoraron en su amplia mayoría la filosofía señalada y a que se formó
la Comisión de Trabajo Hispano con representates de las diferentes zonas de la
convención americana y de la mexicana (Hine 1966:174).
La Comisión de Trabajo Hispano ha desaparecido; en su lugar nuevas relaciones
estructurales mantienen abiertas las líneas de comunicación y persiguen el
entendimiento y el diálogo constructivo. Al presente se mantienen relaciones
muy amistosas y una cooperación mutua significante. El presidente de las
Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste es miembro del cuerpo ejecutivo de la
Junta de Directores de las Iglesias Bautistas Americanas del Suroeste del Pacífico
y una cuarta parte de los miembros de la Junta de Directores de las Iglesias
Bautistas Americanas de Los Angeles son hispanos. Además, otros hispanos
participan en comisiones y juntas en los dos niveles anteriormente mencionados.
El trabajo de las Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste, cuyo actual
presidente es el Rvdo. José Ricardo Hernández (1996-1998), pastor de la
Iglesia Bautista de la Avenida Barrington, se lleva a cabo a través de sus
juntas que son: Misiones, Evangelismo, Publicidad y Comunicaciones, Educación
Ministerial, Educación Cristiana, Finanzas y Mayordomía, y Acción Social. Sus
departamentos auxiliares desempeñan ministerios de acuerdo a su naturaleza:
Mujeres, Varones y Jóvenes.
La Convención Hispana busca servir a las congregaciones y desarrollar el espíritu
de cooperación y fraternidad. Además de las sesiones anuales, de cursos de
capacitación y de otros encuentros y programas, se vale de la palabra escrita.
El órgano oficial de las mismas es El Centinela Bautista. Es una
publicación trimestral de ocho a doce páginas que está al servicio de las
congregaciones y de sus organizaciones auxiliares. Cumple la función de ser
medio para la difusión de noticias, acontecimientos, ideas, enseñanzas y
editoriales. A través de los años adquirió diversos formatos y nombres. Entre
los que lo precedieron están: El Paladín Bautista, El Bautista, El Portavoz
y El Mensajero Bautista. El Centinela Bautista como tal apareció en
Septiembre de 1951. Su primer editor fue el Dr. José Arreguín.
Actualmente es el Rvdo. José Guerra.
En
el año convencional 95-96, se estableció la oficina de la Convención, la cual
funciona en las dependencias de la Iglesia Bautista Vida Nueva, en la ciudad de
Los Angeles. La oficina es la cede
de la Convención donde se mantienen los documentos propios de esta corporación
y donde se centralizan las actividades oficiales de la misma.
Este año de 1998, las Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste se disponen a
celebrar las bondades del Eterno por haberles concedido setenta y cinco años de
ministerio en el Suroeste. Entre
las actividades celebratorias se planea un banquete de gala para el 22 de agosto,
la publicación de un himnario conmemorativo y de un libro de “diamante”.
El tema de la asamblea anual será proclamando a Jesucristo.
Una serie de hombres y mujeres esforzados, algunos de los cuales ya están con
el Señor, presidieron los trabajos de esta convención. Ellos son: Pablo J. Villanueva (1923-24, 27-28, 30-31),
Benjamín Urquídez (1924-25, 28-29, 35-36), José P. Ruíz (1925-26), Agustín
Apra (1926-27), Bonifacio Ramírez (1929-30), Félix T. Galindo (1931-32, 45-46,
56-57), José Almanza (1932-33, 38-39), Carlos M. Gurrola (1933-34, 36-37,
49-50), Samuel Ortegón (1934-35), Ismael M. García (1937-38, 47-48), Kendrick
Watson (1939-40), Carlos Carreón (1940-41), Manfredo Pentzke (1941-42), Esteban
Viera (1942-43, 59-60, 72-73), Adam Morales (1943-44), Luis Argueta (1944-45),
Alberto Villegas (1946-47, 60-61), Carmelo Santiago (1948-49), Fidel Zamora
(1950-52), Héctor Rivera (1952-53), Manuel Henríquez (1953-54), Manuel
Zamorano (1954-56), Alfredo Morales (1957-58), Vahac Mardirosián (1958-59),
Javier Palos (1961-63), J. Antonio Flores (1963-64), Paul Gerardo (1964-67),
Hermenegildo Salinas (1967-68), Consuelo Gerardo (1967-68), José C. Zamora
(1968-69), Eunice Barocio de Mardirosián (1969-70), Orlando A. Colás
(1970-71), Ismael R.Gómez (1971-72), José M. Montaño (1973-74), David G.
Castillo (1974-76), Leopoldo Morales (1976-77), Eduardo Font (1977-78), Jorge A.
Piérola (1978-82), Luis Zurita (1982-84), Vahac Mardirosián (1984-86), Kenneth
García (1986-90), Miguel A. Darino (1990-93), Camilo González (1993-95),
Ricardo Hernández (1995-98).
B.
Organismos Auxiliares de la Obra Bautista.
Paralelamente a la organización de las Iglesias Bautistas Hispanas del
Suroeste han funcionado por varias décadas otras organizaciones con ministerios
específicos orientados a las necesidades de las mujeres, de los hombres y de
los jóvenes. A través de los años estas organizaciones adaptaron sus nombres
al que adoptaba la organización de iglesias o a la relación que mantenían con
ésta.
1.
Mujeres Bautistas Hispanas del Suroeste. Siempre las mujeres
desarrollaron un programa agresivo y particularmente misionero entre los
bautistas. Las hermanas americanas trabajaron desde el comienzo en los campos
misioneros de California entre los hispanos. De ellas las mujeres hispanas
tomaron el ejemplo. Las mujeres se organizaron en sociedades femeniles ya para
el año de 1916.
En 1924, sociedades femeniles de Los Angeles reunidas en la Iglesia
Bautista El Salvador se organizaron en la Asociación de Uniones Femeniles bajo
la dirección de la Sra. Leitha Urquidi. Esta asociación fue el comienzo de la
que llegaría a ser la Convención Femenil Bautista Mexicana del Suroeste. A
través de los años otras sociedades fueron formándose e incorporándose. La
primera constitución de la convención femenil caracterizada por su espíritu
misionero data de 1938. A comienzos de la década de los 60 establecieron
relaciones más estrechas con las mujeres bautistas americanas;
integraron en sus programas y proyectos los de las mujeres americanas (Santiago
1973: 11).
Las mujeres cooperan en proyectos locales, regionales, nacionales e
internacionales. Ayudan a las misiones mundiales y domésticas, a seminarios, a
orfanatorios, a hogares de ancianos, a estudiantes, a centros de ayuda social y
a otras causas loables. Sus reuniones anuales tradicionalmente se llevan a cabo
el día previo al comienzo de las sesiones anuales de las iglesias en la misma
localidad. Su actual presidenta es
la hermana Cassie Acevedo.
2.
Jóvenes Bautistas Hispanos del Suroeste. Los
jóvenes provenientes de sociedades locales reunidos en la Iglesia Bautista
Mexicana de Banning se organizaron en convención en 1936, siendo su primer
presidente el joven Ross Cornell. Tenían sus reuniones anuales durante el Día
del Trabajo; más tarde pasaron a celebrarlas el sábado anterior al comienzo de
las sesiones anuales de las iglesias. La primera mujer presidenta fue la señorita
Noemí Sánchez en 1944. Además de fomentar el compañerismo y el crecimiento
espiritual de sus miembros, participan en proyectos locales y regionales. Este
organismo cuenta al presente con el liderazgo dinámico del estudiante al
ministerio, hermano Oscar Merlo.
3.
Varones Bautistas Hispanos del Suroeste. Así
como las mujeres, los hombres tienen en su haber una larga trayectoria de
servicio. Su ministerio se ha concentrado especialmente en proyectos especiales
para Baja California. Han participado en la construcción de casas pastorales y
refacción de templos con asistencia financiera y mano de obra.
El hermano Fermín Alicea es su presidente actual.
No han descuidado por otra parte la tarea evangelística. Un esfuerzo
digno de mención ha sido la casi ininterrumpida difusión radial del evangelio
por varias décadas a través del programa semanal llamado La Grata Nueva,
auspiciado por la Asociación de Varones Bautistas de Los Angeles. Este programa
se inició bajo el liderazgo del hermano José Beltrán.
El primer programa fue transmitido el 2 de mayo de l962, desde Los
Angeles para el Sur de California y
parte de Baja California. Debido al alto costo de las estaciones radiales en Los
Angeles, en la actualidad se transmite desde el centro y para el centro de
California por Radio KGBA. Fuera de
los EE. UU., el programa se difunde en España por Radio Amistad en cadena vía
satélite con 17 emisoras distribuídas a lo largo y ancho del país. También lo difunde semanalmente Radio Agua Viva de Cádiz,
España. Dos estaciones en Chile, cinco en Perú y una en Centro América hacen
lo mismo. La Asociación de Varones de Los Angeles posee un sencillo pero
adecuado estudio en la Primera Iglesia Bautista Mexicana de Los Angeles. Entre
quienes se han destacado por su fidelidad a este ministerio deben mencionarse
los hermanos José Beltrán, Rafael Ayala e Ignacio Núñez; siendo este último
su actual director desde l993.
III LAS INSTITUCIONES DE LA OBRA
BAUTISTA
Aunque la fuerza económica y el liderato de los trabajos bautistas en el
Suroeste han sido modestos, éstos han contado con unas pocas instituciones que
han demandado lo mejor de las posibilidades existentes y han recibido de éstas
dividendos muy satisfactorios.
A.
Centro
Bautista Cristiano
El Centro Bautista Cristiano estaba localizado en la esquina de las calles
First y Mission en el Este de Los Angeles. Contaba con dos edificios de dos
plantas cada uno. Para mayo de 1923, ya albergaba a la Iglesia Bautista El
Salvador, al Seminario Bautista Hispano Americano, a dos misiones (una japonesa
y otra húngara), al Departamento de Trabajo Para Muchachos, a una clínica
médica,
a un jardín de infantes y vivienda para cuatro misioneras. Poco después allí también comenzó a reunirse oficialmente
la Auxiliar de Mujeres de la Sociedad Bautista Misionera de Los Angeles. Entre
sus actividades conducía un departamento industrial y de ayuda para todas las
misiones, proveyéndoles trabajadores voluntarios de toda índole.
Hubo tiempos cuando el Departamento de Trabajo Para Muchachos alcanzó a más de
mil muchachos a través de las misiones de habla extranjera (Ellis
1938:136‑137). El trabajo de la clínica era llevado a cabo por una
enfermera preparada a quien voluntariamente asistían otras dos enfermeras. La
dirección profesional estaba a cargo de un médico quien con la ayuda gratuita
de otros ocho médicos y dentistas servían a los necesitados provenientes de
las misiones bautistas (Ortegón 1932:42).
La Iglesia Bautista El Salvador siguió ocupando estos edificios hasta el año
1971, cuando se trasladó a su sede actual en Alhambra. La propiedad pasó
entonces a manos de una nueva organización, el Centro Hispano Urbano.
A.
Seminario
Bautista Hispano Americano
En febrero de 1921, dos años antes de que las congregaciones se asociaran
formando la Convención Bautista Mexicana del Sur de California, el pequeño puñado
de iglesias y misiones contó con una institución responsabilizada de preparar
obreros y obreras para el ministeno cristiano. Ciertamente aquellos hermanos y
hermanas eran personas de fe y de visión.
Durante la Primera Guerra Mundial, la década siguiente y sobre todo después de
terminada la Revolución Mexicana (1932:10), se produjo un aumento significativo
de la inmigración mexicana, alcanzando a veces a 100.000 por año. El punto de
mayor concentración era el Sudoeste. Urgentemente se necesitaron ministros
mexicanos. La urgencia de esta situación determinó la fundación de un
seminario en una edad muy temprana del desarrollo de la obra bautista hispana
del Sur de California y más temprana aún para el resto del país.
Según los catálogos del seminario, "El Seminario Bautista Hispano
Americano fue fundado en febrero de 1921 por la Sociedad Bautista Americana de
Misiones Internas con el propósito de levantar una institución donde se
prepararan los obreros y líderes para los campos de habla española".
Durante los primeros seis años de vida, el seminario funcionó como una
entidad afiliada al Seminario lnternacional Bautista del Orange Este, New
Jersey; pasando luego a ser una institución independiente, incorporada bajo las
leyes del Estado de California (1932:38‑39).
Las primeras clases fueron impartidas en el Centro Bautista Cristiano que luego
sería el templo de la Iglesia Bautista El Salvador de Los Angeles. En 1930, se
trasladó al edificio de estilo colonial de la calle Indiana, en el Este de Los
Angeles. Tal propiedad, todavía en excelentes condiciones, fue vendida después
de 1964.
Su primer presidente fue el Rvdo. J. F. Detweiler (1921‑1943); le sucedió
el Rvdo. Samuel F. Nelson (1943‑1954); y a éste el Dr. Benjamín R.
Morales (1954‑1963). En 1964 se clausuró definitivamente siendo Director
Interino el Dr. José Arreguín. Entre
sus profesores notables cabe mencionar al Profesor Albert B. Howell, al himnólogo
George P. Simmonds, al Dr. John R. Janeway, a la Profesora Laura Fish y al
Profesor Joseph Barclay. Algunos de los distinguidos profesores visitantes
fueron el Dr. Cosme G. Montemayor, Don Juan C. Varetto y el Dr. Frank Fagerberg.
Muchos obreros y obreras abnegados y talentosos se graduaron de esta institución
y sirvieron no sólo en California, sino en toda la nación, Puerto Rico, México,
Centro y Sud América. El primer graduado fue el hermano Leonardo Mercado
(Morales 1964:69).
Según una comunicación de Paul O. Madsen, el cierre del Seminario se debió
principalmente a la interacción de cuatro factores críticos: reclutamiento y
entrenamiento, problemas presupuestales, empleo de graduados y nivel académico.
El cierre, entre otras causas, marcó a su vez el fin de una época para los
bautistas del Sur de California y aún de la nación. Este era el único
seminario hispano existente en todo el país para la preparación del liderato
bautista hispano. Hubo un servicio religioso de cierre que mejor hubiera sido
denominarlo "servicio fúnebre". El Rvdo. Ismael M. García leyó unos
versos que entituló: "Defunción". Muchos todavía miran hacia ese
nefando año de 1964 con amargura y resentimiento porque siempre hubo la
sospecha de que en aquel presente no hubo responsabilidad frente a la
posibilidad del futuro.
A.
Centro
Hispano Urbano
En el año 1971, después de varias negociaciones y diferencias en cuanto a
procedimientos, se organizó el Centro contando con el Rvdo. Vahac Mardirosian
como director y con el Dr. Fidel Mercado como decano. La sede como ya se dijo se
estableció en la propiedad que perteneció a la Iglesia Bautista El Salvador.
Uno de los objetivos principales era hacer de ese centro una institución de
educación teológica; este objetivo no se llevó a cabo. En muy breve tiempo el
decano dimitió sin ser reemplazado. Durante la mayor parte de los primeros diez
años de existencia, el Centro sirvió a la comunidad en el área de la educación
preparando maestros ya titulares en campos fuera de su especialidad, como por
ejemplo, lengua y cultura hispanas.
Después de 1981, bajo la dirección del Rvdo. Horacio Quiñones, hasta su
fallecimiento en 1992, el Centro ofreció servicios de distinta índole; entre
ellos, ser conciencia sensibilizante a las necesidades sociales, culturales y
educativas de la comunidad hispana.
A.
Seminario
Bautista Americano del Oeste
Clausurado el Seminario Bautista Hispano Americano en 1964, hubo un vacío
en la educación teológica de los hispanos bautistas que se extendió por
muchos años. Se esperaba que los hispanos asistirían al Seminario Teológico
Bautista de California, luego Seminario Bautista Americano del Oeste (ABSW), que
servía casi exclusivamente a la comunidad anglosajona. La realidad desmintió
tal esperanza pues desde 1964 hasta 1978 aparentemente se graduaron sólo cinco
hispanos de este seminario--David Luna, Frank Martínez, Daniel Rebassa, Leonel
Robaina y Daniel Statello.
A partir de 1970, el liderato hispano intentó varios cursos de acción para
proveer educación teológica. Uno de ellos fue la participación inicial y
activa en establecer un programa multidenominacional acreditado por la Asociación
de Escuelas Teológicas en uno de los seminarios existentes en el Sur de
California. Buscando mejores oportunidades para los estudiantes bautistas, poco
después de que el programa hispano multidenominacional se estableciera en el
Seminario Teológico Fuller, fue buscar el nombramiento de un promotor nacional
de educación teológica que funcionando desde el Sur de California desarrollara
un programa nacional. Esta propuesta se tradujo en el nombramiento de un
director nacional con asiento en las oficinas nacionales de la denominación en
Valley Forge, Pennsylvania. A principios de la década de los 70, como ya se ha
indicado, con el apoyo del Caucus Bautista Hispano Nacional, se logró la
fundación del Centro Hispano Urbano generando muchas esperanzas que se
desvanecieron casi inmediatamente al no desarrollarse el programa teológico
anticipado.
Ante tales circunstancias, la Junta de Educación Ministerial de las Iglesias
Bautistas Hispanas del Suroeste buscó una solución regional y parcial. Se
nombró un Director de Educación Ministerial, al Rvdo. Esteban Viera, cuya
responsabilidad consistió principalmente en reclutar personas para el
ministerio, orientarles hacia instituciones educativas de la zona y someter
recomendaciones de becas a la Junta.
En 1977 la misma Junta sometió una propuesta al Seminario Bautista Americano
del Oeste por la cual se solicitaba la creación de un programa en el Sur de
California y el nombramiento de un profesor hispano que residiera en el Gran Los
Angeles. Con la recomendación del Caucus Regional, de la Junta Directiva de las
Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste y de líderes regionales, el Seminario
respondió afirmativamente nombrando al Dr. Eduardo Font, Profesor de Estudios
Hispanos.
En setiembre de 1978, se abrieron las clases en la Primera Iglesia Bautista de
habla inglesa de Pomona, donde también se estableció una sencilla oficina del
Seminario. Después de funcionar allí por un año, en julio de 1979, se
relocalizó el programa en la Primera Iglesia Bautista de habla inglesa de
Huntington Park. Allí el programa creció y se transformó en el Centro Teológico
Hispano. Poco después, con el objeto de servir a toda la comunidad, el Centro
amplió la inscripción para incluir a los hermanos afro-americanos primero y
luego a los anglos y asiáticos. Con el objeto de adjustar el nombre a la nueva
realidad, se le llamó Centro de Extensión.
En enero de 1984, el Centro se trasladó al moderno edificio de las oficinas
regionales de la denominación en Covina; irrisoriamente volvía a funcionar en
el mismo terreno donde había funcionado el Seminario Bautista Americano del
Oeste en Covina, clausurado en 1974. Las salas de clase, la biblioteca, las
oficinas y demás facilidades constituyeron un plantel educacional cómodo,
funcional y atractivo. En esa misma fecha dejó de ser el Centro de Extensión y
pasó a ser la Sucursal del Suroeste. Ofreció los programas de Maestría en
Artes Religiosas, de Maestría en Divinidades y de Doctorado en Ministerio. Además
del personal administrativo, contó con una bibliotecaria profesional y con
profesores titulares que venían de Berkeley o que residían en el Sur de
California. Varios profesores adjuntos completaban semestralmente la facultad.
La dimensión hispana se mantuvo en una atmósfera multicultural y bilingüe. El
Dr. Eduardo Font fue su director desde sus inicios en 1978 hasta su cierre en
1988.
Con el objeto de facilitar la educación universitaria de los candidatos al
ministerio que por razones varias carecían de ella, el director del Centro
gestionó el establecimiento y la dirección de un programa de la Universidad de
La Verne, bajo la supervisión de la misma, en las facilidades físicas del
Centro de Extensión del Seminario. Al completar los estudios, la persona
recibiría la licenciatura en religión y filosofía. El programa se inició en
1983, cuando el Centro todavía funcionaba en la Primera Iglesia Bautista (FBC)
de Huntington Park.
Los estudiantes hispanos en ambos niveles tuvieron acceso a un fondo de becas
administrado por la Junta de Educación Ministerial y el Comité de Inversiones
de las lglesias Bautistas Hispanas del Suroeste, además de las becas
administradas por las instituciones. El fondo fue establecido con dinero
proveniente de los últimos pagos de la venta del Seminario Hispano Americano,
del Fondo de Renovación (un esfuerzo denominacional de la década pasada) y del
Círculo Amigos del Seminarista. La Junta está autorizada a dispensar becas de
sólo los intereses producidos por el fondo después de haber contrarrestado la
inflación.
El Círculo Amigos del Seminarista fue organizado en 1979 por la dirección del
Centro con la cooperación de hermanos, hermanas y amigos interesados en
contribuir al programa de becas. Cada año celebra una reunión anual que
incluye un banquete de acción de gracias y compañerismo.
Tanto los programas del seminario como el universitario estuvieron debidamente
acreditados por la Asociación de Escuelas Teológicas (ATS) y la Asociación de
Escuelas y Colegios del Oeste (WASC), respectivamente.
Hoy, al respasar la historia y al considerar el presente, se experimenta la
sensación de que las palabras que Adam Morales escribiera al comentar el cierre
del primer seminario en 1964 eran proféticas. Decía: "Su capital y
herencia espiritual ahora deben ser transformados en un tipo de servicio más
alto, quizá un fondo de becas para la educación futura de ministros de habla
española a nivel universitario y de seminario. La expresión apropiada para
describir el seminario es 'Ebenezer' porque Dios lo ha ayudado en el pasado;
pero debe ajustarse a los planes de Dios para el futuro. El tiempo ha llegado
para integrar a los estudiantes ministeriales para las iglesias hispanas en el
patrón educativo de los seminarios bautistas americanos de habla inglesa"
(Morales 1964: 74‑75) .
Cada año en cooperación con las oficinas hispanas regionales, el Seminario en
Covina, a través de su director, participó en una semana de educación
continuada para ministros hispanos y cónyuges. También dirigió con el visto
bueno de la Junta de Educación Ministerial el programa de institutos bíblicos
para laicos. Estos institutos funcionaron en iglesias y sirvieron a grupos de
iglesias vecinas. Algunos con más regularidad que otros funcionaron por varios
años en Ontario, Oxnard, Huntington Park y la zona de la Bahía, Temple Baptist
y Primera Mexicana de San Diego. Generalmente el plan de estudios constaba de
dieciocho materias. Al final de los estudios los estudiantes recibían un
certificado de Obrero Cristiano otorgado por la oficina del Director y la Junta
de Educación Ministerial.
El seminario en Covina pretendió proveer no sólo el punto físico de reunión,
sino una casa de estudios que fuera aula, biblioteca y aposento alto del
estudiante ministerial, como así mismo epicentro de cursos de acción
orientadora para iglesias y pastores en cuanto a problemas de servicio al prójimo
y en cuanto a la participación pública (espiritual, moral, cultural, económica,
social y política) del cristiano.
Con profunda tristeza el pueblo bautista del Suroeste otra vez vió cerrarse las
puertas del Seminario en Covina cuando éste estaba en su apogeo en cuanto a
programas, estudiantado y facilidades físicas.
El 30 de junio de 1988 fue oficialmente el último día de su existencia,
contando con 59 estudiantes en el nivel de maestría y doctorado y 47 en el
nivel de licenciatura. Alrededor de
mil personas asistieron a la última clausura de clases y graduación.
A.
Centro
Teológico Bautista Americano.
Como medida de emergencia, el 1 de agosto de 1988,
las dos regiones del Suroeste y las Iglesias Bautistas Hispanas del
Suroeste establecieron el Centro Teológico Bautista Americano (ABTC) para
servir a la comunidad bautista a través de un acuerdo cooperativo con el
Seminario Teológico Fuller en Pasadena, Califomia.
El programa universitario establecido con la Universidad de La Verne, por no ser
parte constitutiva del Centro de Extensión del Seminario Bautista Americano del
Oeste, fue trasladado al Centro Teológico, donde ha funcionado hasta el
presente sin ninguna interrupción. Para fines de los ochenta, se negoció con
la universidad el establecimiento de la especialidad en sicología para
enriquecer el entrenamiento de los futuros ministros y para ofrecer a los laicos
una carrera útil en la vida secular como eclesiástica. Además,
se reanudaron los institutos bíblicos para laicos bajo el nombre de
academias, con un currículo de l3 materias que podrían ser cursadas en el término
de dos años.
Desde
1978 a 1997, 40 de nuestros pastores hispanos, actualmente en servicio activo en
el Suroeste, estudiaron o graduaron de alguno de estos programas (del Centro de
Extensión del ABSW o del ABTC).
El Centro está ubicado en el plantel del Seminario Teológico Fuller; su
director fundador fue el Dr. Eduardo Font a quien asistió eficientemente la
Sra. Cassie Acevedo. El Dr. Boris Durán cooperó como "coordinador
estudiantil" desde 1988 a 1993 y luego el Dr. Miguel A. Darino (1994-1996)
en posición similar.
A raiz de la dimisión del Dr. Font en diciembre de 1996, la Junta de Directores
del Centro nombró como director al Dr. Neil E. Frey, comenzando en septiembre
de 1997, y como director asociado al Rvdo. Camilo González, presidente pasado
de las Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste y pastor de la Iglesia Bautista
de Atwater, comenzando un mes antes. La Sra. Cassie Acevedo se retira en junio
de l998; la sustituye la Sra. Sheila Granados.
A.
Centro
Bautista de Servicio Social.
El Centro, sueño y resultado de varios años de planeamiento de la Junta de
Acción Social de las Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste y con sede en El
Monte y Este de Los Angeles, fue fundado en junio de 1985 por esta Junta, por
Ministerios Nacionales de la denominación, por las Iglesias Bautistas
Americanas de Los Angeles y por las Iglesias Bautistas Americanas del Suroeste
del Pacífico. En agosto del mismo año se nombró como Director Interino al
Rvdo. Sylvestre Acevedo, quien más tarde fue confirmado como director titular
hasta 1995. La Sra. María Figueras
fue nombrada directora interina (marzo 1995 al presente).
Los propósitos del centro son promover el crecimiento espiritual a través de
servicios humanos para mejorar el nivel de vida y el bienestar de personas
necesitadas en procura de una vida comunal justa y saludable donde los derechos
humanos básicos sean respetados.
Algunos de los servicios prestados van desde asuntos legales y de inmigración,
alimentación y hospedaje de emergencia, abrigo, útiles escolares, empleo y
consejería hasta orientación y referencias médicas y dentales. En varios
aspectos retoma el ministerio del antiguo Centro Bautista Cristiano.
La hermana María Figueras funciona como Directora Interina desde 1995.
IV PROYECCIONES
DE LA OBRA BAUTISTA
El estado actual de los bautistas del Sur de California es uno de expectación
y de ardiente deseo de ser participantes activos y responsables en el
establecimiento del Reino de Dios en la medida que la gracia divina lo permita.
A. "Creciendo
por Amor" y "Activos en la Misión"
En década de los ochenta, en una demostración de esfuerzo mancomunado con
el resto de la farnilia bautista (ABC), los hispanos abrazaron a nivel regional
y nacional dos proyectos: "Creciendo Por Amor" y "Activos en la
Misión". El primero fue un plan de expansión integral, inspirado en la
experiencia neotestamentaria, que subrayó el amor. El otro proyecto, que vino a
reafirmar y a vializar el primero, se lanzó casi inmediatamente. "Activos
en la Misión" fue un esfuerzo nacional para levantar $30.000.000 con el
objeto de establecer nuevas congregaciones y reforzar la obra misionera. Para
julio de 1987, la meta había sido lograda y pasada en términos de promesas.
Ambos proyectos buscaron traducirse, entre otras cosas, en el establecimiento de
quinientas nuevas obras en los EE. UU. para mediados de la década de los 90.
Los hispanos en respuesta al reto de los millones de hispanos en este país y en
un acto de fe se determinaron a abrir más de cien congregaciones nuevas. La
meta de las quinientas obras nuevas fue lograda y superada para junio de 1995.
Un buen número de esas congregaciones corresponde a los hispanos del Suroeste.
B.
Visión
2001
Visión 2001 es un plan nacional de los bautistas hispanos que surgió del
mismo liderazgo hispano en 1991. Es
un reto a crecer a la medida de Cristo con el objeto de asumir la
responsabilidad del ministerio hispano en lo local, regional y nacional frente a
una proyectada población hispana de 33 millones en los EE.UU. para el año
2001. Esto implica crecer en la
espiritualidad, en la evangelización, en la mayordomía, en la educación y en
el compromiso misionero dentro de la identidad bautista americana.
Dos metas medibles para el año 2001 son iniciar 100 congregaciones más y
bautizar 30 mil nuevos creyentes. De
alcanzarse estas metas equitativamente a través de la nación, la obra del
Suroeste experimentaría un notable crecimiento dada su envergadura. Por los últimos
dos años se ha enfatizado en reuniones convencionales como regionales el
crecimiento en la espiritualidad y en la evangelización.
Un ejemplo de esto es el movimiento “Los Angeles Ahora” de la Región
de Los Angeles. Más de ochocientas
personas, además de 150 niños y jovencitos, se reunieron para su lanzamiento
el 21 de marzo de l998 en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park.
Los Angeles Ahora busca desarrollar un estilo de vida personal y eclesiástico
evangelizador; busca reforzar la efectividad evangelizadora de la iglesia local;
busca re-enfocar el menester de la iglesia en sus prioridades fundamentales; y
busca hacer de la gran comisión un reto para el aquí y el ahora de las
iglesias y de las comunidades.
B.
Sostenimiento
Propio
Actualmente, además de la oficina convencional, el ministerio hispano del
Suroeste cuenta con dos oficinas de programa sostenidas principalmente por la
denominación: una que se responsabiliza por la obra en las ciudades del gran
Los Angeles y la otra por el territorio de la Región del Suroeste del Pacífico.
Estas oficinas en lo que a economía se refiere, además de sus gastos de
administración y personal, ayudan a las congregaciones pequeñas como así
mismo a las que se abren. El presupuesto total de este ministerio pasa de los
cien mil dólares. El sueño de las congregaciones del Suroeste es llegar en un
tiempo no muy lejano al sostenimiento propio, que es otra de las metas de Visión
2001
El desafío que las comunidades hispanas de estas regiones representan para el
ministerio cristiano es gigantesco. A pesar de la buena voluntad, de planes y
esfuerzos, no será posible responder a él significativamente. Sólo hay una
posibilidad y ésa es la que verdaderamente cuenta: Dios. Con El todo es posible.
NOTAS
1. Leland D. Hine, Baptists in Southern
California. Judson Press: 1966, pp. 19‑22 y Arthur W. Rider, Fifty
Years of Baptist History in Southern California. Los Angeles: 1941, p. 3.
2. Otras iglesias bautistas se establecieron en San
Bernardino (1866), en San Antonio, ahora Downey (1868), en Camarillo (1869), en
San Diego (1869) y en Santa Ana (1872). Rider 1941, p. 4.
3. Robert G. Torbet, A Historv of the
Baptists, 3rd. edition. Valley Forge: Judson Press, 1978, p. 249s.
4. Adam Morales, American Baptists with a
Spanish Accent. Valley Forge: The Judson Press, 1964, pp. 35‑36.
5. Aunque el año 1870 marca el inicio oficial
de las iglesias bautistas en México, ya existían desde 1864 iglesias de
principios bautistas. Los trabajos que Juan O. Hickey y Tomás M. Westrup habían
hecho "tenían los dishntivos y las características de las iglesias
bautistas, pues el Sr. Hickey, aunque era ministro bautista y dió a sus
trabajos el mismo carácter, no quiso enseñar a sus primeros conversos ningunas
diferencias denominacionales ... Las iglesias que él y el señor Westrup
organizaron recibían sólo el nombre de evangélicas, aunque en todo seguían
las costumbres y prácticas de las bautistas" (Alejandro Treviño,
Historia de los trabajos bautistas en México. El Paso: CBP, 1939, pp.
41‑43).
6. Mrs. L. E. Troyer, The Sovereignty of the
Holy Spirit. Los Angeles: Students Benefit Publishing Co., 1934, pp.
29‑30.
7. Ivan Cheever Ellis, "The Origin and
Development of Baptist Churches and Institutions in Southern California".
Disertación no publicada presentada a la Universidad del Sur de California,
junio de 1938, p. 146.
8. Carmelo Santiago, "Los Angeles Baptist
City Mission Society y el ministerio hispano", en el Libro de Oro del
Cincuentenario, 1923‑1973 de la Convención Bautista Hispana del
Suroeste, 1973, p. 17. Véase también Adam Morales, 1964; pp. 36‑37.
9. No hay total acuerdo entre los cronistas
respecto a las fechas de los comienzos de esta obra. Ortegón maneja tres fechas.
En su tesis de 1932, indica que comenzó como misión en 1907 y que se organizó
en 1915 (Samuel M. Ortegón, "The Religious Status of the Mexican
Population of Los Angeles". Tesis no publicada presentada a la Universidad
del Sur de California para la Maestría en Teología, Mayo de 1932, p. 42); más
tarde, en su disertación, dice que comenzó en 1911 (Ortegón. "Religious
Thought and Practice Among Mexican Baptists of the United States,
1900‑1947". Disertación no publicada presentada a la Univ. del Sur
de Cal., junio de 1950, p. 73). Véase además la nota 15 en Ellis 1938:131.
Morales observa que en 1906 se mudaron a una carpa, implicando esto que ya existían
como grupo; presuponemos que al menos existirían desde el año anterior
(Morales, p. 37). David Luna, por otra parte, se reduce a señalar que la obra
como misión se inició entre 1905 y 1907, pero alude a otro dato que ilustra la
deficiencia de la historiografía bautista del Sur de California al decir que:
"en 1914, el hermano Mateo Carceller fue invitado como pastor, y en 1915...organizó
esta obra en iglesia" ("La obra bautista hispana de American Baptist
Churches of the Pacific Southwest a través de los años", Libro de Oro
del Cincuentenario, 1923‑1971, p. 28). Carmelo Santiago, quien fuera
pastor de esta iglesia por unos 20 años, 1945‑1965, afirma que para el año
1905 ya existía como misión y que el Rvdo. Mateo Carceller fue su primer
pastor desde 1908 (1973: 17).
10 El Rvdo. Alberto Córdova fue llamado para ser el
primer pastor de tiempo completo" (Morales, 1964:37). Es interesante que la
Sra. Troyer no menciona el nombre del pastor pero sí se refiere al mismo
diciendo que un hermano llegado de España fue nombrado su primer pastor
(1934:29). La misma Sra. Troyer más adelante, comentando acerca de la
organización de la Iglesia Bautista Mexicana de Colton, indica que su primer
pastor fue el Profesor Córdova que había venido de México para conocer más
el Nuevo Testamento y que inicialmente se había preparado para el ministerio en
el hogar de los Troyer (1934:66s). Párrafos más abajo indica que luego de
servir en Colton sirvió en la Primera Mexicana de Los Angeles (1934:73).
Enseguida da gracias a Dios por haber traído desde México a uno de sus más
nobles hijos (p. 74). Esto nos lleva a pensar que quizá el primer pastor de la
Primera no fue Córdova sino un español. Es posible que Morales también tenga
razón si los siervos anteriores no fueron pastores de tiempo completo. Según
algunos el primer pastor fue Lucas Ruíz (Luna, 1973:29).
11. Clifton L. Holland, The Religious Dimension in
Hispanic Los Angeles: A Protestant Case Study. Pasadena: William
Carey Library, 1974, pp. 296, 299‑301, 305, 323, 324 y 327.
12. La información del esquema que sigue, en lo que a las
columnas 1 al 3 hasta 1969 se refiere, procede de Holland (1974:327). Para los años
1970 al 1987 se consultaron los programas de las asambleas anuales de las
Iglesias Bautistas Hispanas del Suroeste en las oficinas de los Ministros
Hispanos del Suroeste del Pacífico y de la Región de Los Angeles.
13. Santiago Soto Fontánez, "Mensaje a la diáspora
hispana". Trabajo no publicado pero leído en la Convocación Nacional de Líderes
Bautistas, New Jersey, 2 de noviembre, 1981. p. 9.
14. La historia se repite. La Sociedad Bautista Misionera de
Los Angeles llegó a existir principalmente por la necesidad de servir más
eficientemente a la creciente población extranjera (Hine 1966:110s y 132). En
nuestros días esta misma Sociedad ha activado su ministerio respondiendo a la
población de lenguas y culturas extranjeras.
15. José Montaño, "El Centinela Bautista: Un
vocero por otros cincuenta años", Libro de Oro, 1973, p. 15.
16. Programa Oficial de la Asamblea Anual de las IBHS, 1995.
p.15.
17. Helen Santiago, "La Convención Femenil Bautista
Hispana del Suroeste", Libro de Oro, 1973, p. 11.
18.
Conversación telefónica del 22 de mayo de 1998 con el hermano Ignacio Núñez,
director de la Grata Nueva.
19. Lynn Leavenworth and Milton Froyd, "The Spanish
American Baptist Seminary And Its Tasks". Evaluación mimeografiada
presentada al Cuerpo Directivo Del Seminario, abril de 1954, p. 6.
20. Seminario Bautista Hispano Americano, Prospecto
1959‑1960. Los Angeles, p. 13.
21. Véase también J. F. Detweiler, "The
Spanish‑American Baptist Seminary: A Brief History", en Seminario
Bautista Hispano‑Americano: Reglamento y Plan de Estudios, 1930-1931. Los
Angeles, 1930, p. 26.
22. Seminario Bautista Hispano Americano, Prospecto
1959‑1960, p. 13.
23. O. Kaiser, "Seminario Bautista Hispano Americano",
Libro de Oro, 1973, p. 8.
24. Paul O. Madsen, "Appendix 2", en Luis Fidel
Mercado, "Theological Education for the Present and Future American Baptist
Hispanic Pastor: Its Context and Content", copia mimeografiada. Los
Angeles, mayo de 1972.
25. Centro Bautista de Servicio Social, "Artículos de
Incorporación", diciembre de 1985.
Revisado Mayo 22,1998
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